La verdadera política social

Si hay algo positivo en el Gobierno Central y en todas las políticas que se están realizando es que nos sirve de manual para no caer en eso mismo que se está haciendo. Creo que ZP y sus ministros representan la antipolítica, es decir, toda persona que se quiera dedicar a la política debe tener como referente aquello que están haciendo para no hacerlo. Este es el mérito pero también, y por desgracia, la herencia que nos han dejado y que van a dejar. Ejemplos para llegar a esta conclusión hay por doquier. Podríamos presentar una lista interminable de desmanes infantiles que provocan cierto pudor y vergüenza.

Sin olvidar las perlas que este Ejecutivo ha dejado para la posterioridad con el vino, el conejo y ahora los bollos, tenemos la desgracia de contar con una ministra que supera y traspasa todos los límites de la mínima decencia política, simple y llanamente, porque no los tiene. Me refiero a Bibiana Aído. Su andadura en ese Ministerio que todavía no sabemos qué es, ni lo que ha costado y, peor todavía, qué es lo que hace, comenzó con una gran sorpresa, por no decir estupor y surrealismo. Inmediatamente después de las elecciones del 2008, se atrevió a decir, ¡agárrese querido lector!, que el Ministerio ofrecía un número de teléfono a los maltratadores para que canalizaran, sí, digo bien, para que canalizaran su violencia, su agresividad y controlar sus impulsos. Casi nada. Dicho esto, quiero señalar que no seré yo quien juzgue la juventud y el atrevimiento de muchas mujeres a la hora de hacerse un hueco, incluso de influir activamente en la sociedad. Quien aquí escribe es una mujer joven con un carga de responsabilidad, y por eso mismo creo en otros modelos, en otras mujeres que pueden convertirse en auténticos y puros referentes.

En cambio, hay un hecho que no podemos olvidar. Por mucho que nos paremos a analizar qué ha hecho por las mujeres y por su promoción en condiciones de igualdad con el hombre, su curriculum se muestra en blanco. No hay nada. Eso sí, ha frivolizado sobre cuestiones tan serias como el aborto y ha fracasado totalmente en su intento de reducir el número de víctimas de mujeres por la violencia de género. Sin embargo, lo más grave es su forma de entender a la mujer desde la actividad política. Al igual que Zapatero cree que los logros sociales toman cuerpo a partir de sus palabras. Cree y creen que la realidad está al servicio de sus palabras. Por el contrario, la política es gestión, llevar a la realidad económica y social iniciativas que se transformen en hechos para mejorar la vida de las personas. Esa es la verdadera política social, que ahí donde anidan necesidades y urgencias se conviertan, tras la acción y gestión política, en oportunidades.

Los socialistas hablan de políticas sociales, pero hoy casi cinco millones de personas no pueden trabajar. Quieren imponer sus gustos, sus manías a la ciudadanía, como si ésta no fuera ya mayor de edad. Frente a los desmanes de todos los días, el Partido Popular propone y desarrolla la verdadera política social, con iniciativas que se convierten en hechos que mejoran la vida de las personas. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en Torrent con todas las políticas que ha aplicado en torno a la mujer para que inserción y participación en la sociedad sea indiscutible. Bibiana Aído está en otras cosas. Como también lo están y lo han estado los socialistas de Torrent. Podríamos decir que su política social respecto a las mujeres ha sido durante años inexistente, un auténtico páramo. Muchas palabras y palmaditas en la espalda, pero a la hora de la verdad, de financiar proyectos y demás, nada de nada. Por todo ello, y si quiere tomar nota la Ministra como sus compañeros de Torrent, aquí, y con el esfuerzo de toda la ciudadanía, se está proyectando la Casa de la Dona que tiene como finalidad única y exclusivamente la protección y la asistencia de la mujer, con asesoramiento jurídico y laboral, además de toda una serie de talleres y formación.

Para la Ministra, al igual que su Gobierno, hablar de las mujeres sólo desde la perspectiva del maltrato, que es importante, pero, en cambio, qué poco se le oye hablar y ensalzar la figura de la mujer emprendedora, la mujer que decide formar una empresa. Pues en Torrent se han elaborado unas ayudas para todas aquellas mujeres que deciden embarcarse en un proyecto empresarial para que pueda llegar a buen puerto. Finalmente, en Torrent también se están proyectando unas ayudas a las viudas con escasos recursos económicos y una carga familiar importante.

La mujer se merece, por justicia, iniciativas, hechos que mejoren su vida hasta llegar a una igualdad con el hombre. El humo y las palabras no bastan. Pero parece ser que todavía queda Bibiana para rato. Ayer mismo, y tras las consecuencias de la pugna entre Tomás Gómez y Trinidad Jiménez en la Comunidad de Madrid, que obligará a ZP a una crisis de Gobierno, se decía que existe una posibilidad seria de que Bibiana encabece un Superministerio con trabajo, asuntos sociales, igualdad… De pronto, un escalofrío me recorrió por el cuerpo y me dije: “mediocridad y vulgaridad al poder”. Esperemos que los ciudadanos reclamen pronto una nueva forma de hacer política, y ahí está y estamos todos los que trabajamos por el Partido Popular.

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De la hemeroteca a la esperanza política

El discurso que Mariano Rajoy pronunció en el Debate sobre el Estado de la Nación alumbró un nuevo problema para el Presidente del Gobierno. Si cada día, cada semana, y no digamos ya cada mes, surgen cifras y datos que desmienten todo lo que Zapatero proyecta, el Presidente del Partido Popular añadió un enemigo más al que ZP y todo el PSOE tendrán que rendir cuentas: la hemeroteca. Rajoy desgranó las contradicciones del Presidente y presentó la política del donde dije digo, digo Diego que está resultando nefasta para el país.

Tirando de hemeroteca, y aprovechando la publicación del CIS del mes de julio, invito al lector a que repase con detenimiento el CIS del mismo mes de julio pero del 2008. El resultado da auténtico pavor, por no decir vergüenza, para pasar a la tristeza por el convencimiento de que se han perdido dos años, tiempo en el que se pueden llevar a cabo medidas que pueden transformar a todo un país pero también para dinamitarlo. Cuando se preguntaba a los ciudadanos por la situación económica y política ya se hacía notar cierto malestar, aunque no llega a los niveles actuales.

Sin embargo, lo que llama poderosamente la atención es cuando se pregunta a los ciudadanos que enumeren los problemas más relevantes. En el 2008 el paro y los problemas de índole económica sobre salían como ahora, y los acompañaban a una media distancia el terrorismo, la inmigración, la vivienda y muy lejos, apenas el 6%, la clase política. En cambio, en el CIS de este mes hay tres grandes problemas: el paro y la economía y a estos dos los acompaña con un 21,7% la clase política. Los otros problemas se difuminan, se diluyen en el ambiente. Pero lo realmente importante es que tal desapego hacia la política sólo se ha dado en democracia en los últimos años del felipismo. Con el PP en el poder los políticos no eran un problema porque los rostros más visibles de la política, los gobiernos del 96 y del 2000, se dedicaban a eso mismo, a gobernar y a responder a las necesidades de las personas, y no a elucubraciones sobre la Guerra Civil, el modelo de Estado, las preferencias sexuales de nuestros estudiantes o sobre nuestras tradiciones que más nos identifican como la tauromaquia.

Ante todo este panorama, que puede ser arrumbado por las palabras mismas de toda la familia socialista a través de la hemeroteca, sólo cabe una alternativa y es la del Partido Popular. Todos los que formamos este gran proyecto nacional tenemos un principio claro que vertebra todo nuestro discurso: el convencimiento de que España es capaz de ocupar un lugar destacado en la historia de Europa y del mundo. Tenemos capacidad y sobre todo, ilusión. El único problema es el piloto, aquel que nos representa a todos los españoles. No está a la altura, cada día que pasa es una prueba de su incapacidad y falta de responsabilidad, cualidad clave en todo estadista. Si España es un gran país es por su gente, por sus ciudadanos, y son ellos los únicos que pueden conseguir que este piloto deje de pilotar para que otros asuman las riendas de este gran proyecto que llamamos España. Todas y cada una de las personas que formamos parte del Partido Popular, desde nuestras actividades, competencias y responsabilidades, estamos trabajando día y noche para asumir este nuevo reto tan necesario y urgente, no para nosotros mismos, sino para las personas, para las de ahora y las del futuro.

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